- Claudio Grandinetti, de la
esculto-pintura al mail-art
Claudio Grandinetti trabaja en
esculto-pintura, a modo de montajes escultóricos con componentes de collage y
pictóricos. También en la disciplina del Mail-Art, en la que está representado en
diversos museos de diferentes países del mundo.
Su creación, en líneas generales, posee
componentes plásticos, de gran agilidad estética, con derivaciones e influencias propias
del arte povera, aunque dándoles un sentido muy distinto y reafirmando los aspectos más
lúdicos de los elementos encontrados.
Asimismo se constatan ciertas concomitancias
con la poesía visual, aspectos de tratamiento técnico derivados del net-art y también
liassons propias de una obra comprometida a nivel conceptual con el arte de
reminiscencias sociales.
Felix, obra realizada en 1999,
de unas medidas estimadas de 20x100 cm., se inscribe en su discurso social ácido e
irónico, en la que se contempla la evolución del personaje a partir de un punto de vista
lúdico e inocente, hasta que deriva en un ser absolutamente desquiciado, influido por lo
externo, volviéndose psicodélico pero perdido en su viaje a la nada.
En Cuori, montaje escultórico,
con elementos y objetos que giran en torno al corazón, presentado de todas las formas
posibles: corazones dibujados, corazones a modo de collages, otros escultóricos; o bien
dorados y brillantes, monocromos, rosas y rojos refulgentes. Estamos en el año 2002.
Cuori, con unas medidas de
28x153 cm., es una esculto-pintura alargada, fragmentada en un todo. Además, sigue la
línea de compartimentos en los que en cada uno hay una historia distinta pero dentro de
una misma temática unificadora que le caracteriza en los últimos años.
Cada obra es una serie de ellas y comienza y
acaba en sí misma.
En La bestia sono io, de 36X63
cm., del 2000, vuelve a la obra social, ácida, irónica, autoreflexiva.
A menudo Claudio Grandinetti emplea su
rostro para cuestionar a la propia sociedad. Es una posición singular, en la que todo
posee un ordenamiento de concepto. Y trabaja de esta forma porque se interroga
constantemente en los medios para transformar los resultados formales en imágenes
adecuadas a sus ideas.
De 2002, aunque, esta vez no es
esculto-pintura, sino Mail Art, destacaría la obra titulada La bestia è
viva. En ella muestra una cara de mono, con turbante, Afganistán en el norte, Irak
en el subconsciente, ironía de lo absurdo en la fermentación de las ideas que se nutren
de ellas mismas.
La bestia è viva es la
expresión de lo inolvidable por trasnochado, pero también es un aviso de lo que va a
pasar por haber sido mantenido fuera del espacio-tiempo. Esta obra después entra a formar
parte de la interesante propuesta de Mail Art Projet de East-west, del 2003,
encontrándose en la actualidad en el Museum of Art Satu-Mare de Rumanía.
En la creación de Mail Art es mucho más
fresco y divertido. No posee la carga de elementos y de conceptos teóricos que se
encuentran implicados en su esculto-pintura; pero, en realidad, se nutre de una sugerencia
continua, de una efervescencia de lo habitual en él, para cuestionarse todo, incluido su
propio yo.
Continua